¿Son los esports compatibles con nuestro día a día?
Puede que este titular sorprenda a más de uno, pero la realidad es que es una
pregunta que es cada vez más frecuente. Y es que desde fuera muchas personas
cuentan con muchos prejuicios acerca de los deportes electrónicos y los jugadores
profesionales. La imagen que existe dentro de una gran parte de la población es la de
que el jugador profesional es un joven que dedica todo su tiempo a estar delante de
una pantalla.
Estamos ante uno de los grandes mitos que han comenzado a revolotear desde que
empezará el auge de la escena competitiva. Esto se debe principalmente a que, a
diferencia de otros deportes, el banco de entrenamiento del profesional de los esports
es su ordenador o bien su consola. Generando de esta forma, todo un bombardeo de
críticas y prejuicios acerca de una actividad que cada día cuenta con más seguidores.
Es por esto mismo, que surge la pregunta de este titular ¿son los esports compatibles
con nuestro día a día? Obviamente sí que lo son. Es cierto que como en todas las
actividades del mundo, el abuso produce efectos nefastos en la persona, pero como
decimos, como prácticamente todas las actividades del mundo. Es por ello, que la
utilización de horarios es fundamental para mantener un grado de salud física y mental
óptima.
Muchos padres y madres se asustan al ver a sus hijos/as dar sus primeros pasos
dentro de los deportes electrónicos. Afortunadamente, muchos centros educativos
están siendo valientes y están abriendo las puertas al mundo electrónico, de forma
que los pequeños se adentran en este mundillo con ciertas garantías de seguridad.
Nos gustaría concluir este artículo, destacando que la vida diaria de un jugador
profesional no es simplemente jugar y jugar. Cada vez más clubes profesionales están
comenzando a contar con profesionales de todo tipo para garantizar la salud física y
mental de sus jugadores. Prueba de ello son los diferentes profesionales de la salud
física que han dado salto al mundo de los esports. Y es que como ya decía Aristóteles,
en el término medio está la virtud.
Kevin Arbelo